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domingo, 15 de enero de 2017

Una de mis polémicas públicas....



 
Vanguardia Liberal, Agosto 8 de 2006
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Aun cuando Fidel muera
Señor Director:   Aun cuando Fidel muera, ya tiene su sitial en la Historia que, de generación en generación, irá desplazando a cada uno de los diez presidentes norteamericanos que han tratado de derrocarlo.   Es inútil intentar tapar los avances en materia de educación, salud y deporte que ha logrado Cuba bajo el liderazgo de Fidel que supera en muchos aspectos a los de su archienemigo que mostró el cobre frente a la respuesta que dio al huracán Katrina.   Gentes como las que celebran ruidosa o pasivamente la enfermedad de Fidel, son las que tienen en la miseria a los demás países latinoamericanos porque, evidentemente, son excluyentes y sólo piensan en su beneficio personal. No puedo dejar pasar por alto el hecho de que no supe qué decirle a un niño, cuando se sorprendió al ver en los noticieros a gente haciendo fiesta porque una persona está enferma. Eso ni siquiera ocurre en Colombia, tan lacerada por la violencia y la intolerancia. - Orlando Almeida Remolina.

RESPUESTA SOBRE CUBA
Al señor Orlando Almeida Remolina Sobre su comentario del día 8 de agosto. Señor Almeida: si usted tuvo la oportunidad de visitar la Cuba pre-Castro, podría pedirle que hiciera una comparación entre los privilegios de los cuales gozaba el pueblo en ese entonces y hoy; pero para ser mas explícita, prefiero pedirle que tome los siguientes indicadores del año 1958 y haga una aproximación a los que podrían producirse hoy bajo la administración tiránica y totalitaria del dictador Castro Ruz: La distribución de la tierra en Cuba, a diferencia de otros países de América, no era latifundista. Tenía además 0.86 cabezas de ganado vacuno por habitante, ocupando el octavo lugar en Latinoamérica y el tercero en producción de carne por habitante, después de Argentina y Uruguay. Bajo el régimen castrista, si un cubano es sorprendido sacrificando una res, tiene cinco años de cárcel; y tiene suerte si le corresponde en su libreta de racionamiento, una libra de carne al mes para su consumo. En asistencia social, Cuba disponía de 97 hospitales con 21.141 camas al servicio del pueblo y en número de habitantes por médico, ocupaba con 980, el segundo lugar superada por Argentina con 840. Además, el índice de mortalidad infantil era el más bajo de toda Latinoamérica: 37.6 por millar de nacidos. (Según la OMS hoy Cuba ocupa el quinto lugar en salud en Latinoamérica) En número de habitantes por estudiante universitario Cuba ocupaba el quinto lugar en América. (La UNESCO da a Cuba hoy el mismo quinto lugar en educación después de Chile, Argentina, Uruguay y Costa Rica) Por espacio, omito los indicadores laborales, vías férreas, industriales, automotrices, recreativos y otros. Resiste esto un comparativo con la realidad actual, señor Almeida? Era necesario para ese pueblo una experimentación política tan dura y tan cruel, para los resultados que registran hoy? Era necesaria la desmembración de las familias cubanas, el fusilamiento de tantos jóvenes, el encarcelamiento de sus líderes que cometieron el "error" de pensar en voz alta o de disentir del tirano? Para llevar educación y salud al pueblo, de la manera como lo hacen hoy, había que destruir físicamente un país y moralmente a por lo menos dos generaciones? Es usted un conocedor de la realidad cubana señor Almeida, o es víctima de la propaganda del régimen, arte en el cual los comunistas son expertos? Le convencen a usted las manifestaciones pro-Castro que registra la televisión? Yo he recorrido la isla desde Pinar del Río hasta Oriente, sin encontrar la realización personal en su pueblo y por el contrario, percibiendo una gran desesperanza, sentimiento muy peligroso y devastador. La educación y la salud de los cubanos son un mito, señor Almeida. Lo invito a comprobar y a explicarse el fenómeno de cuántos jóvenes cubanos prefieren hoy estudiar una profesión o por el contrario eligen tener el extraño privilegio de acceder a un puesto como mesero o maletero de los turistas. Tómese el trabajo de descubrir dentro del pueblo cuántos enfermos sin atender esperan una oportunidad. Conozca usted mismo los hospitales dispuestos para la atención del cubano y los habilitados para los extranjeros. Procure entender el sentimiento que produce a un nativo que se le impida el acceso a sus propios establecimientos públicos: almacenes, hoteles, playas y sitios de recreación, todos dispuestos y dotados para los turistas. No le parece que tiene un extraño parecido con el apartheid? O que se hace evidente la tesis aquella de que “El fin justifica los medios” cuando ni siquiera el fin en sí resiste una inspección concienzuda. Podría continuar la lista y citar innumerables experiencias, abusando de la generosidad del periódico y de sus lectores. Pero solo me despido, con la boca llena y el corazón adolorido de las infinitas razones que me llevaron hoy a responder, con mucho respeto, su planteamiento. En una cosa sí estoy de su lado: celebrar la agonía de un ser humano, no tiene justificación alguna. Entiendo que es difícil para los cubanos perdonar, porque el dolor y la miseria son evidentes y actuales en sus compatriotas; porque perdieron a una Cuba añorada que nunca volverá a ser; porque la mayoría de ellos han vivido la durísima condición del destierro y la razón para ello es salvajemente injusta; pero Fidel Castro tendrá sus propios jueces: su conciencia, la historia y el Dios de los mortales. - Silvia Artola de Ariza

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