No podría celebrar la
muerte de un ser humano pero sí celebro hoy el cierre de un círculo de dolor,
de angustias, de separaciones familiares y de pérdidas de toda índole que
ocasionó su obsesión por un poder que le otorgamos un día y nadie le renovó jamás.
Año tras año niños, jóvenes, adultos y mayores sufrieron su egoísmo, su
terquedad y su visión particular de un régimen que no trajo prosperidad sino a
los señalados por el mismo dedo que designaba a quienes debían rendir cuentas
inexistentes en el paredón.
Su indiscutible liderazgo y eminente inteligencia le permitieron exportar noticias de logros y bondades de su gobierno que sus propios gobernados no pudieron disfrutar. Falacias que aún hoy se atribuyen a su dictadura y que sostienen tercamente quienes no conocen la realidad desde la vivencia y las afugias que viven a diario los cubanos.
Un tribunal de verdadera justicia será hoy quien valore sus actos y entienda su conciencia. A nosotros nos queda solamente pedir a La Virgen de la Caridad del Cobre que interceda por el pueblo que la eligió como su patrona para que por fin encuentre el camino a la verdadera democracia y justicia social. Y a quienes sufrimos el destierro y la privación de nuestros derechos sociales, familiares y patrimoniales, nos queda perdonar y cerrar el círculo que hoy, con la muerte de Fidel, comienza a ser posible.
Su indiscutible liderazgo y eminente inteligencia le permitieron exportar noticias de logros y bondades de su gobierno que sus propios gobernados no pudieron disfrutar. Falacias que aún hoy se atribuyen a su dictadura y que sostienen tercamente quienes no conocen la realidad desde la vivencia y las afugias que viven a diario los cubanos.
Un tribunal de verdadera justicia será hoy quien valore sus actos y entienda su conciencia. A nosotros nos queda solamente pedir a La Virgen de la Caridad del Cobre que interceda por el pueblo que la eligió como su patrona para que por fin encuentre el camino a la verdadera democracia y justicia social. Y a quienes sufrimos el destierro y la privación de nuestros derechos sociales, familiares y patrimoniales, nos queda perdonar y cerrar el círculo que hoy, con la muerte de Fidel, comienza a ser posible.

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