Hoy hace doce años tuve el inmenso privilegio de ser abuela por primera vez. Desde ese día la curva que marca el paso de la vida y de los años detuvo su descens...o y aparecieron en mi vida manifestaciones nuevas de juventud, de ilusiones y de esperanzas. Desde el mismo instante en que vi sus ojitos perdidos y sus manitas descoordinadas supe que mi vida ya no sería la misma; lo que no pude adivinar fue cuánto disfrutaría de esa experiencia, cuánta gratitud abrigaría mi corazón y cuánto cambiaría el sentido de mis expectativas. Mis esperanzas más optimistas fueron superadas por sus realizaciones. Inmenso placer fue irle descubriendo en su camino de aprendizaje con un enfoque y una perseverancia que hubiese deseado el investigador más experimentado. Su objetivo parecía ser siempre superarse a sí mismo y con determinación y curiosidad infinita emprendía la tarea así fuera académica, lúdica o deportiva. Cuando descubrió una pelota, el mundo entero se nos volvió redondo; cuando aprendió los números, cada vivencia se volvía matemática; cuando conoció la rueda, se aplicó a observar sus movimientos de manera que hasta llevarlo en el coche era una aventura porque había que equilibrar su peso colgado de cabeza para permitirle mirar las llantas rodar en el pavimento. Con esta misma pasión y constancia emprendió sus estudios que lo llevaron a obtener los más altos reconocimientos como estudiante durante toda su primaria. El deporte no le quedó grande tampoco: juega tenis y practica la natación con estilo. Esta semana tuve la alegría de verlo jugar un partido en el equipo de “All Stars” de su academia de basketball.
Quien dijo que envejecer era un castigo, no tuvo unos nietos como los míos. No sé si pueda expresar el sentimiento de plenitud que se vive al ver trascender tu vida en esta forma tan especial y sentir que estás cosechando unos frutos generosos de una siembra modesta pero realizada con amor inmenso y dedicación absoluta. Una siembra en la que participamos además de los padres, abuelos y tíos, amigos y vecinos, profesores y entrenadores. Una siembra de una semilla que solo el Creador pudo entregar, cuidar y permitir su fruto extraordinario.
Santi: serás por siempre mi único primer nieto y esto ocupa un lugar muy especial de mi corazón. Te debo tanto y esa deuda maravillosa se sigue acumulando al verte crecer en virtudes y apreciar el ser inmenso que eres en bondad, inteligencia y responsabilidad. Poder acompañarte en tu adolescencia, juventud y madurez sería un privilegio inmenso pero la sola seguridad de tu futuro cierto y generoso me conforma. Si algo soñé para ti cuando te vi por primera vez, ha sido superado con lo que eres, lo que has hecho y con lo que harás. Grande mi vida entera; campeón en deportes, en estudio y en valores sociales y familiares. Felipe tiene la fortuna de un “amazing big brother”; le has mostrado un camino de esfuerzos y recompensas que serán para él la guía que le permitirá triunfar como lo has hecho tú. Tus papás podrán estar siempre orgullosos de ti por lo que eres; tu nobleza y tu forma de agradecer y valorar lo que te ofrecen es de personas grandes y espíritus maduros. Qué bello regalo el de tu cumpleaños para todos nosotros. Que Dios permanezca cerquita siempre y te de la capacidad de escucharle y atender sus llamados para que tus caminos sean siempre serenos y te conduzcan a destinos privilegiados. No mereces ni un poquito menos de éxito y felicidad.
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