Yo acostumbraba a preguntar por acá de vez en cuando:
"Aún quedan petristas"? Por supuesto no recibí respuestas directas,
pero si seguía viendo cómo le justificaban, lo defendían, lo aplaudían y lo
apoyaban. Ya abrirán los ojos, pensaba yo. Pasaron tres años... Muchos abrieron
los ojos para ver la enormidad del cambio en retroceso que estamos viviendo; se
han dado cuenta de la crisis en la economía que no surge por un gasto en obras
y en infraestructura sino por un crecimiento desbordado del estado, de los
gastos suntuarios, innecesarios y sin tregua porque aun clamando por decretos
de emergencia, abren más de ocho mil cargos nuevos en el servicio público. Un
gobierno que no ha hecho una sola obra, que no deja nada para inaugurar, que se
dedicó a vivir sabroso, pasear por el mundo llevando su discurso vacío y
pendenciero y nombrar funcionarios que no ameritan ni el salario que se les
paga, hoy quiere más dinero de los contribuyentes.
Muchos abrieron los ojos para ver que la subversión y
el crimen se adueñaron de pueblos, ciudades y carreteras sin una sola
indicación de contención por parte del mandatario. Ellos también votan y el
heredero de este régimen los va a incorporar a las fuerzas armadas del país. Ya
la inteligencia está en manos de los guerrilleros, de manera que las cosas se
han venido organizando en esa dirección para que sean ellos los dueños del
país. En la vida cotidiana se siente la inseguridad y duele la impunidad oficial
de quienes nos hacen tanto daño.
Muchos también notaron que la calidad de los servicios
de salud que eran buenos, cubría casi al 99% de la población al contrario del
antiguo SS y nos atendían con posibilidades de mejora pero muy aceptablemente,
hoy está en el peor estado que yo he podido conocer en mis suficientes años de
vida colombiana. La voluntad de la señora vicepresidenta, (¿por cierto, alguien
la ha visto?) de equiparar la salud a la cubana, se está haciendo realidad
rápidamente gracias a la estrategia anunciada con el cinismo característico,
del shu shu shu.
Muchos han abierto los ojos para ver que no solo el
despilfarro desaparece los dineros públicos sino la corrupción que ha llegado a
unos niveles inimaginables. Algunos veo por ahí que dicen que antes era peor
pero que me lo demuestren con cifras y datos porque yo también los tengo y lo
que estamos viendo es un estado ruinoso, un recaudo tributario escaso y el
consiguiente desbalance fiscal y una deuda que a lo mejor nuestros nietos
terminarán de pagar, si la izquierda desaparece del timón de mando. Sólo nos
preguntamos sin esperar una respuesta que es obvia: ¿Dónde está nuestra
platica?
¿Quienes aún tienen los ojos chinos pudieran contarnos
qué se ha hecho por la educación? ¿Cuántos colegios y universidades han construido?
¿Qué se ha gestionado por los jóvenes que necesitan ayuda para pagar la
universidad luego de que anunciara la condonación de las deudas pero en cambio desaparecieran
las ayudas del ICETEX? ¿Cuál es el servicio de salud que iban a llevar a las
poblaciones alejadas, a los marginados, a la primera infancia? Quiero ver las
vías férreas que tanto cacarearon y solo comenzó operación la ruta que dejó
iniciada el mal gobierno de Duque; quiero ver los aeropuertos anunciados y solo
veo que han puesto, gracias al alcalde, unos ladrillos más en el de Yopal para “internacionalizarlo”.
Busco aquellas destituciones que anunciaba a la menor duda de corrupción en sus
funcionarios; busco la promesa de no constituyente, añoro ver hecha realidad la
oferta de la paz total que no ha comenzado a implementarse.
Esto es un repaso somero de una gestión que quedará
para la historia como la peor no solo de un presidente sino de todo su equipo
de gobierno. Deseo y espero que se abran más ojos, que tengan la buena idea de
documentar los hechos y desechos de sus aclamados líderes y se permitan un
criterio más claro y honesto de lo que vivimos hoy día.
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En serio que los terroristas sabían muy bien lo que
hacían en la mesa de negociaciones de La Habana, como sabían también que se
iban a encontrar con un país letárgico y muchos sectores seducidos por el
discurso de odio y segregación de Petro y demás explotadores de la necesidad,
que hicieron una tarea paralela paciente y eficaz. Si, amigos, es que hay que
unir los hilos que nos vienen tejiendo desde varias manos manejadas
diestramente por el Foro aquel, fundado por Fidel y Lulla, para teñir de rojo y
negro el mapa latinoamericano. Y ya se pueden ver los éxitos que han tenido a
costa del sufrimiento de los ciudadanos. Se pueden ver, medir, estudiar, vivir;
son reales, están a la vista de todos los colombianos que no se ciegan ante
promesas e ilusiones que nos hacen arropadas en falsas envolturas de final
feliz. No se ciegan, aún reconociendo que el grado de descomposición del país
está llegando al fondo. Un fondo donde se encuentran esperando quienes
aprovechan el descontento para proponer el cambio que anhelan, el cambio que
nunca debemos aceptar.
