Hace veinte años y aún parece reciente, se despidió mi padre para irse al cielo. El último sobreviviente que me quedaba de una familia pequeña, donde era él quien tenía las menores probabilidades de vivir. Dos infartos, una cirugía de corazón abierto, tres angioplastias de corazón, una de carótida y una operación de columna que lo mantuvo seis meses con una especie de camisa de yeso hacían parte de su historia clínica. Daño renal con diálisis, hipertensión y alto colesterol, entre otros, completaban un cuadro físico que no daba precisamente el mejor pronóstico. Sin embargo, así vivió al menos 20 años, siempre activo, sonriente, con la chispa tan peculiar que tenía para reírse de sus propios males y responder al médico cuando le saludaba con el típico ¿"Cómo estás Jorge”? - "Chico me veo mejor que tú, sácame de este hospital hoy mismo" para incredulidad y diversión del galeno. "Coño si veo un camión de basura tengo que correr a esconderme!" decía riendose de su propia decadencia.
sábado, 27 de diciembre de 2025
Hace 20 años despedí a mi padre
domingo, 9 de noviembre de 2025
Socialistas de pupitre!
Me aterran los socialistas de pupitre, que alaban las bondades de regímenes que solo tienen para mostrar miseria y desesperanza.
lunes, 3 de noviembre de 2025
Acerca de la película "Noviembre"
domingo, 26 de octubre de 2025
Cuando te ibas de Cuba
Te ibas de Cuba y con cada paso dejabas atrás más que tu tierra. Dejabas tu hogar, tus recuerdos y hasta lo que era tuyo por derecho.
No lo alcanzo a entender!
miércoles, 17 de septiembre de 2025
Hoy hace 37 años despedimos a nuestra hija
Un día semejante al de hoy pero mucho, muchísimo más triste y oscuro, despedimos a nuestra hija Silvia Lucía quien iniciaba su vida eterna, su travesía celestial, su experiencia máxima de la mano de Dios. Un día fechado con el número y el mes de hoy, pero 37 años atrás.
domingo, 3 de agosto de 2025
55 años de matrimonio
Hay días y épocas
de la vida que no se pueden olvidar, que forman parte de la historia y que
dejan huellas que perduran. No siempre son días felices; el dolor también
imprime sus trazos y deja cicatrices y aprendizajes.
Durante mi
vida ya prolongada gracias a Dios, he vivido múltiples experiencias cuyas estelas
me han marcado profundamente en todos los sentidos. En el negativo, desde un
temprano exilio con las pérdidas tan sensibles que ello conlleva, las continuas
adaptaciones a diferentes idiomas, culturas, climas, gastronomías, hasta las pérdidas
tan prematuras de mi hija, hermano y padres, el secuestro de Ari que significó mas
de tres meses de angustia, temores y toma de difíciles decisiones, hasta el presentimiento
que me agobia hoy de tener que enfrentar un segundo exilio ya en estas alturas
de desgaste físico y mental.
En el sentido
positivo, los bellos recuerdos de infancia y del amor y sacrificio de mis
padres para que mi hermano y yo resultáramos lo menos afectados por las
condiciones económicas y emocionales que se vivieron; las bellas amistades que
se forjaron en cada etapa de mi peregrinaje, el haber formado un hogar que ha
perdurado porque la elección fue bendecida y ningún tropiezo nos hizo pensar en
un fracaso, el haber tenido unos hijos que complementaron de formas tan diferentes
y tan bellas nuestra vida; la llegada de los nietos, mi nueva juventud; la
segunda oportunidad de vida que Dios Nuestro Señor permitió a cabito y la
alegría y la zozobra con final feliz que su personalidad trajo a nuestras
vidas, el aprendizaje continuo y las satisfacciones que nos ha brindado Bibi
con su niñez y juventud sin tacha, su éxito laboral, su personalidad
arrolladora y su amor especial a la naturaleza; la hermosa y triunfante trayectoria
de Juan David desde que decidió emprender una arriesgada aventura en el exterior,
plasmada hace unos días en su homenaje entre los diez mas destacados
colombianos en la Florida. Trajo además a nuestra familia a una hija más, que
además lleva mi mismo nombre y quien se ha ganado nuestra gratitud y cariño.
Capítulo aparte
merecen mis nietos que han sido quienes han dado sentido a nuestra madurez y vejez.
Desde volver a tirarme al piso, salir a pedir caramelos en Halloween,
disfrazarme y esconderme, aprender de futbol, de básquetbol y montar en
bicicleta, hasta disfrutar de las personalidades, el gran talento y el amor de
cada uno de ellos, ha sido una de las más bellas etapas de mi vida. Me han
hecho sentir que todo ha valido la pena y si me interesa prolongar mis años de
vida, es solo para vivir los que tienen ellos por delante.
Hoy, se
unieron para mi todos esos recuerdos en esta bella sorpresa que nos dan nuestros
hijos, que no solo enriquece el día, aviva la memoria y exalta la gratitud en
nuestros corazones. La oportunidad de reunirlos a todos es de las cosas que más
amo y el tenerlos a ustedes aquí, compartiendo esta tarde que espero disfruten,
es maravillosa.
Gracias Señor,
gracias hijos, gracias nietos, gracias amigos y familia, gracias a quienes nos
sirven hoy con tanto cariño. Que Dios les bendiga.
