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El reto de gratitud de 7 días

Este fue un reto de redes sociales, que consistía en dar gracias por tres razones durante 7 días. Dia 1 1. Doy gracias a Dios por mi vi...

sábado, 27 de diciembre de 2025

Hace 20 años despedí a mi padre

 Hace veinte años y aún parece reciente, se despidió mi padre para irse al cielo. El último sobreviviente que me quedaba de una familia pequeña, donde era él quien tenía las menores probabilidades de vivir. Dos infartos, una cirugía de corazón abierto, tres angioplastias de corazón, una de carótida y una operación de columna que lo mantuvo seis meses con una especie de camisa de yeso hacían parte de su historia clínica. Daño renal con diálisis, hipertensión y alto colesterol, entre otros, completaban un cuadro físico que no daba precisamente el mejor pronóstico. Sin embargo, así vivió al menos 20 años, siempre activo, sonriente, con la chispa tan peculiar que tenía para reírse de sus propios males y responder al médico cuando le saludaba con el típico ¿"Cómo estás Jorge”? - "Chico me veo mejor que tú, sácame de este hospital hoy mismo" para incredulidad y diversión del galeno. "Coño si veo un camión de basura tengo que correr a esconderme!" decía riendose de su propia decadencia.

Sobrevivió diez años a mi madre que no sufría de nada y tres años a mi único hermano.
Curioso, por llamar de alguna manera, que luego del primer fracaso económico que eligió cuando salió de Cuba con diez dólares por persona que era lo permitido y una familia por quien responder, decisión propia y muy oportuna en el año 61, solo una vez lo oí llorar a escondidas en la primera fase del exilio en Miami. Allí poco a poco se fue reuniendo parte de la familia que advertía el futuro degradante en un gobierno de izquierda y se asilaba en la ciudad de moda y acogedora para los emigrantes cubanos; poco a poco se reactivaron las reuniones, las tertulias, los juegos de los primos y demás actividades familiares. Mi papá siempre se veía cómodo y feliz.
Poco duró esa etapa, solo tres años y unos meses y la propuesta de un nuevo destino era bastante más retadora; la aceptó con audacia y la asumió con entereza y valentía. Muchos años después me di cuenta real del tamaño del sacrificio de papá y mamá en todo ese recorrido que se estabilizó 15 años después en Bucaramanga luego de trabajo duro y negocios exitosos. Pero mi padre siempre se veía feliz, sonreía a menudo, era de palabra fácil y humor contagioso.
Tengo demasiado que agradecerle: una infancia feliz, una decisión oportuna en el año siguiente a la revolución castrista, unas transiciones que su sagacidad y amor infinito me las hicieron llevaderas. El desarraigo y la pérdida de identidad, la nostalgia por la lejanía de la familia y los amigos, el reto de nuevo lenguaje, diferente cultura y gastronomía, los toleré mejor por su ejemplo, su consuelo, sus abrazos protectores, su optimismo y su sonrisa siempre alegre y contagiosa. No sé cómo logró que yo tuviera siempre todo lo necesario para mi comodidad, para mi bienestar y progreso; él siempre estaba feliz (¿feliz?) desde el día uno del exilio. Tuve los mejores colegios en cada ciudad, diversiones, vida social, siempre algún libro para ejercer mi afición favorita y hasta una perrita que fue una compañera ideal: no le contó a nadie que yo lloraba por las noches; me acompañaba, me escoltaba, me distraía y me amaba con ese amor incondicional que solo los padres y las mascotas pueden ofrecer. Gina mi perrita fiel me acompañó durante tres años nada más, hasta que me fui a un internado en Medellín donde terminé mi bachillerato y high school para gran satisfacción de mi papá.
Éramos una familia reducida a cuatro personas, a millas de distancia de nuestro hogar original, viviendo cosas que fueron exóticas en un comienzo, duras en muchos otros, extrañas, insólitas y asombrosas a veces también. Pero mi padre continuaba sonriendo y era su forma de decir que todo estaba bien, que la vida continuaba bajo control y que cada vez sería mejor. Su juguetona y bromista personalidad y esa sonrisa tranquilizante eran una promesa de felicidad para mi. Promesa tácita que fue cumplida y que vivimos ciertamente; muchos años de paz, sosiego, unión, disfrute, crecimiento, bienestar y lindas oportunidades.
Ya con la vida de ellos y de sus hijos organizada, nuestros viejos resolvieron vivir en Miami donde residían permanentemente la mayoría de los familiares que nos siguieron al exilio. En su gran mayoría, eran de los Artola. De los Roig Bellver por mi madre, solamente un primo y su familia, con quienes fuimos muy cercanos y otros primos que dieron el salto tardío por no abandonar lo que le pertenecía y no pudieron superar las pérdidas y el sufrimiento que ello les proporcionó. No tuvieron un final muy feliz y su historia la he contado en otros relatos que he compartido.
Luego de hacer que todo fuera exitoso: la familia, los negocios, la empresa que extendió su prestigio por todo el país y de entregar su manejo a su único hijo varón que se había preparado para ello, papá y mamá iban a recorrer el camino de regreso a Cuba desde el primer puerto donde arrancó la travesía: Miami. Allí tuvieron su vivienda y todo lo necesario para vivir sus años de cosecha y tranquilidad. Pero si algo tenían claro y decidido es que solamente volverían a su isla para celebrar la caída del gobierno de Fidel y sucesores, nunca antes de que ello sucediera.
En los años finales de la década de los noventa la economía empezó a sufrir por el tema político, la recesión mundial y mi padre ya estaba alejado del próspero negocio que había consolidado durante años de trabajo y un día cualquiera, de visita en la ciudad, se dio cuenta de que su empresa estaba arruinada, debía a los bancos y la fortuna había desaparecido de nuevo de su vida.
Ya no se repuso de esta nueva estocada del destino; se propuso solamente pagar las deudas con los bienes que poseía y terminó su vida en Colombia de la misma manera en que la comenzó: con lo básico y necesario, pero sin la ilusión de crear, de emprender y de triunfar. Su sonrisa eterna desapareció, su risa no se volvió a escuchar y se fue, dejando un vacío en mi vida que no he podido llenar. Esa vitalidad, su alegría y optimismo, su sapiencia y calor humano que conquistaron el cariño y la admiración de tantas personas, que le abrieron paso a través de las peores circunstancias y que fueron un ejemplo de vida que quise aprender y no me alcanzó su vida, hoy añoro volver a vivirlos de su mano.
Dios le tenía reservado el lugar especial para los grandes hombres, donde algún día lo veré reír de nuevo para mi felicidad.

domingo, 9 de noviembre de 2025

Socialistas de pupitre!

 Me aterran los socialistas de pupitre, que alaban las bondades de regímenes que solo tienen para mostrar miseria y desesperanza.

Socialistas que para criticar la política colombiana, la comparan con supuestos logros del régimen cubano; falsos logros que son construcción de la poderosa propaganda, esa si de admirar, de los hermanos Castro Ruz.
Decir hoy, 57 años después, que Cuba tiene algo para mostrar es desconocer el camino recorrido por una dictadura que se apropió de un país con la tasa más baja de desempleo y de analfabetismo de Latinoamérica. En la mayoría de los renglones en que Cuba no ocupaba el primer lugar en América Latina en cuanto a calidad de vida, era superada únicamente por Argentina y Uruguay. Un país próspero, feliz, hermoso y admirado que perdió todos sus atributos por cuenta de un sádico millonario que hoy tiene a su población sobreviviendo con los mínimos o arriesgando su vida en los mares hacia destinos que prometan libertad.
Socialistas de pupitre!

lunes, 3 de noviembre de 2025

Acerca de la película "Noviembre"


No hay rendija por donde la izquierda no se cuele para conformar una imagen a su gusto, que limpie la sangre que han derramado, las mentiras de su discurso y las torpezas cometidas en sus mandatos. En esta película lo pretenden, pero aún hay una generación viva que no es cómplice de la infamia.
Ellos construyen para próximas generaciones con habilidad y paciencia; por eso hoy hay quienes aún confían y se aferran patéticamente a un logro irrisorio que les sirva de pantalla para no ver la realidad que destroza. Conforman a base de distorsiones y mentiras una imagen que otros creen con el deseo, con la necesidad, con la estupidez o con el odio a liderazgos que la misma izquierda desconfigura para lograrlo.
Hay que partir de la base de que nadie es perfecto, pero sí hay seres maravillosos, buenos, regulares, malos y perversos. Todos tenemos defectos y virtudes, talentos, torpezas y falencias, pero la proporción de ellas es diferente y así conforman una personalidad exitosa, resentida, luchadora, inepta, incompetente, conformista o con las múltiples facetas que posee el humano y que desmiente la falacia de la igualdad prometida.
Para desmentir el discurso estamos quienes hemos vivido en carne propia lo que ellos prometen y lo que en realidad producen. Estamos aquí quienes padecimos presencial y emocionalmente sus prácticas y los residuos putrefactos que dejan atrás. Alzamos la mano quienes sabemos qué significa y a dónde nos conduce cada medida que toman, cada cambio que promueven y cada paso que dan en retroceso. Entre tanto, ellos se alían internacionalmente, se financian entre ellos con nuestros recursos y se aseguran un país inerme, mientras ellos disfrutan sin medida y sin remordimiento lo que, entre todos los ciudadanos y los gobernantes anteriores, hemos construido. No será perfecto pero sí muy superior en calidad y en dignidad y valores.
Si algo puedo admirar de la izquierda es su manera de trabajar durante décadas para conseguir resultados que muy probablemente no alcanzarán a ver. Adoctrinar y seducir a los pueblos es un trabajo de varias generaciones y lo hacen con dedicación, paciencia, lealtad a una doctrina. Doctrina muchas veces probada como fallida, que causa inmenso dolor a las mismas generaciones que instruyó y convenció de ser la solución a los problemas de su país.
Esta película seguirá viéndose y popularizándose en la medida en que los adoctrinadores y los convencidos seguirán promocionándola o enseñándola en salones de clase y grupos cerrados para continuar su tarea en ocasiones bien remunerada, en ocasiones inconclusa y en ocasiones, las más, retribuida con un "suicidio" o una patada en el trasero. Eso... también forma parte de la doctrina.

domingo, 26 de octubre de 2025

Cuando te ibas de Cuba

 Te ibas de Cuba y con cada paso dejabas atrás más que tu tierra. Dejabas tu hogar, tus recuerdos y hasta lo que era tuyo por derecho.

Querías libertad. Un futuro. Pero el régimen ponía precio a tu partida: entregar cada mueble, cada olla, cada pedazo de tu vida. Nada podía faltar. Una simple cuchara ausente bastaba para negarte la salida.
Después venía la revisión. Minuciosa. Humillante. Buscaban cualquier pretexto para retenerte. Si pasabas la inspección, sellaban tu puerta. Ese sello no solo clausuraba tu casa, también cerraba un capítulo de tu historia. Romperlo significaba perderlo todo, incluso la oportunidad de marcharte.
Y tu hogar, el que construiste con esfuerzo y amor, era entregado a otro. Sin explicaciones. Sin importar los recuerdos grabados en cada pared. Como si tu existencia pudiera ser borrada con un gesto.
Conocí personas a las que no solo les quitaron sus casas, sino también lo más íntimo: su anillo de matrimonio. Oro que simbolizaba amor y compromiso, arrebatado sin piedad. Para Fidel Castro, ese oro era más valioso en sus manos que en las de los “gusanos” que se atrevían a marcharse.
Hoy, en ambas orillas, hay quienes prefieren que estas historias se olviden. Quieren pasar página, hacer negocios y sacar provecho. Para ellos, la memoria es un obstáculo. Mientras negocian con quienes robaron y destruyeron, ignoran el dolor de los que lo perdieron todo.
Lo más irónico es que aquellos que ayer expropiaron, despojaron y humillaron, hoy piden ayuda. Quienes arrebataron cada anillo, cada mueble, cada pedazo de dignidad, ahora claman por donaciones. Su fracaso es evidente, pero su desvergüenza, aún más.
¿Puedes imaginarlo?
Para muchos cubanos, no fue una historia ajena. Fue su realidad. Y aún duele.

No lo alcanzo a entender!

El triunfo de Milei en la Argentina me hace reflexionar sobre el patrón que se percibe en la tendencia de un país gobernado por la izquierda y cuando la dictadura, la trampa o el dinero no son suficientes para poner los números a su favor, el pueblo se manifiesta con contundencia por un gobierno de derecha.
Cuba no ha podido derrotar la tiranía, Venezuela va en camino luego de muchos años, en el cono sur lo lograron y el mapa latinoamericano se va cubriendo nuevamente del color republicano, democrático, capitalista y de derecha. Sinónimos que señalan que la izquierda falla contundente y repetidamente en sus promesas de paz, de igualdad, de prosperidad. Que los resultados no la respaldan y no lo han hecho durante años. Que el mayor genocidio del planeta ha sido a consecuencia de la izquierda, del comunismo, del socialismo, del progresismo, hoy también sinónimos porque ninguna de las teorías se materializa. Solamente se toman el poder por lo general por vías democráticas para su propio y ambicioso disfrute y para construir la red comunista continental, dirigida por el foro de Sao Paulo y financiada entre otros, por George Soros.
No alcanzo a entender que, luego de tantos ejemplos y tantos fracasos hay quienes aún le apuestan a lograr un objetivo nacional responsable.
No alcanzo a entender que las personas con un nivel notable de cultura y bienestar social, le apuesten a este adefesio.
No alcanzo a entender que, aún después de años de ejercicio sin resultados positivos para mostrar y más aún con indicadores en rojo, le sigan auspiciando con aplausos verbales su ineficiencia, su cinismo y su descaro.
No alcanzo a entender que haya alguien que califique de aceptable la gestión y se someta dócilmente a un mayor costo de vida, a una inseguridad insostenible, a la falta de avance social o más bien a su retroceso.
No alcanzo a entender que no les avergüence tener un presidente drogadicto, irresponsable, que llega tarde a todas partes, que habla babosadas, que se proclama líder mundial y de las galaxias, que financia bandidos, que propende por la libertad de presos y la impunidad de delincuentes mientras persigue con tributos a emprendedores y empresarios.
No alcanzo a entender que la gente que lo sigue, solo piense en Uribe compulsivamente y desestime el momento que está viviendo Colombia en manos de un insensato.
No alcanzo a entender que no consideren la gravedad del déficit fiscal, del decrecimiento del mayor ingreso del país por la terca disposición y falacia globalista del daño ambiental producido por el consumo de combustibles fósiles.
No alcanzo a entender por qué cada escándalo es flor de un día y solo parecemos esperar al próximo para seguir cultivando la indolencia patriótica y la apatía e insensibilidad ciudadana.
No alcanzo a entender en qué momento empezó a parecer normal un gabinete LGTBI, el nombramiento de una mujer marica como se autodenomina el ministro de igualdad además actor porno, de una cubana trans como viceministra de la mujer; un gabinete personas sin un respaldo académico ni experiencia en la alta misión encomendada y más grave aún, de personas investigadas por la justicia.
No alcanzo a entender el tránsito que hemos hecho desde aquello que está bien y aquello que está mal en términos de ética, moralidad, principios y modos de comportamiento en la sociedad. Ello nos ha llevado al adoctrinamiento escolar y universitario dando origen a lo que Agustín Laje llama "la generación idiota".
No alcanzo a entender cómo pasó desapercibido el aumento en los cultivos de coca a cifras inéditas y la producción de cocaína en un 53%, mientras los fanáticos se congraciaban con el aumento en la incautación.
No alcanzo a entender que las cifras escandalosas de corrupción con nombres propios y casos específicos han pasado desapercibidas mientras los seguidores del ilegítimo presidente siguen repitiendo la letanía doctrinaria de los falsos positivos, el paraco, el genocida y todo lo construido en la narrativa destructora de izquierda.
No alcanzo a entender la aceptación popular de 114 lideres sociales asesinados, 56 masacres y más de 170 soldados y policías secuestrados en 8 meses de un gobierno que antes era oposición y gritaba “Nos están matando” mientras destruían mobiliario urbano.
No alcanzo a entender la falta de reacción al desmonte del ICETEX, Mi casa YA, Coldeportes, la ruina de Ecopetrol, la devolución de Sanitas desfalcada, los robos millonarios de la UNGRD, las EPS, el proyecto de agua de la Guajira, la entrega de territorios enteros a la subversión y del Catatumbo a Maduro y un largo etcétera.
No alcanzo a entender tantas cosas que no tengo ningún argumento, ningún guion y ningún motivo diferente al dinero o la estupidez para explicarme en qué momento permitimos que cambiaran tanto a este hermoso país.

miércoles, 17 de septiembre de 2025

Hoy hace 37 años despedimos a nuestra hija

 Un día semejante al de hoy pero mucho, muchísimo más triste y oscuro, despedimos a nuestra hija Silvia Lucía quien iniciaba su vida eterna, su travesía celestial, su experiencia máxima de la mano de Dios. Un día fechado con el número y el mes de hoy, pero 37 años atrás.

No pretendo revivir los tiempos posteriores a esa fecha; ya se vivieron, se repasaron y se sufrieron demasiado. Solo quiero recordar a la niña vivaracha, alegre, sociable, que llenaba todos los espacios de la casa y de nuestras vidas: la de su padre, la mía, la de sus abuelos, su hermano mayor y su hermanita menor que apenas cuatro días después cumpliría sus cinco años.
Aún se percibe su ausencia, especialmente en las ilusiones y los proyectos que nos hicimos para ella, para su vida, su formación y su felicidad. Se siente en la soledad tal vez inconsciente que vive su hermana, para quien Silvia fue un motor y un modelo a seguir, siempre inventando actividades y animándola a participar en ellas. Se nota en la distancia vacía entre su hermano mayor y los siguientes. Se capta en medio de una alegría familiar, cuando aparece ese segundo de nostalgia por la que ya no está. Se advierte su ausencia en la oración diaria de su padre, que invariablemente comparte ese momento con la hija que para siempre se alojó solo en su corazón. Es imperceptible a los demás, pero su falta se quedó para siempre entre nosotros como una cicatriz emocional, como un recuerdo que se añora, como una esperanza que no pudo ser y un interrogante inmenso sin respuesta.
Siempre ha estado junto a mi, a pesar de su partida prematura. La siento aquí, a mi lado y es tan real, que alguna vez una persona desconocida me abordó para decirme que si yo tenía una hija en el cielo porque ella veía a una niña detrás de mi y no estaba viva.
Muchas veces cuando me preguntan cuántos hijos tengo, impulsivamente la cuento a ella, y respondo que son cuatro. A veces debo aclarar que uno de ellos falleció, pero si puedo esquivar esa segunda pregunta, me queda una rara sensación de estar completa otra vez.
El dolor se supera, los porqués se llegan a obviar, pero a veces, con ganas de saber de ella y sintiendo que he cumplido mi misión, llego a desear ese momento de volver a verla.

domingo, 3 de agosto de 2025

55 años de matrimonio

 

Hay días y épocas de la vida que no se pueden olvidar, que forman parte de la historia y que dejan huellas que perduran. No siempre son días felices; el dolor también imprime sus trazos y deja cicatrices y aprendizajes.

Durante mi vida ya prolongada gracias a Dios, he vivido múltiples experiencias cuyas estelas me han marcado profundamente en todos los sentidos. En el negativo, desde un temprano exilio con las pérdidas tan sensibles que ello conlleva, las continuas adaptaciones a diferentes idiomas, culturas, climas, gastronomías, hasta las pérdidas tan prematuras de mi hija, hermano y padres, el secuestro de Ari que significó mas de tres meses de angustia, temores y toma de difíciles decisiones, hasta el presentimiento que me agobia hoy de tener que enfrentar un segundo exilio ya en estas alturas de desgaste físico y mental.

En el sentido positivo, los bellos recuerdos de infancia y del amor y sacrificio de mis padres para que mi hermano y yo resultáramos lo menos afectados por las condiciones económicas y emocionales que se vivieron; las bellas amistades que se forjaron en cada etapa de mi peregrinaje, el haber formado un hogar que ha perdurado porque la elección fue bendecida y ningún tropiezo nos hizo pensar en un fracaso, el haber tenido unos hijos que complementaron de formas tan diferentes y tan bellas nuestra vida; la llegada de los nietos, mi nueva juventud; la segunda oportunidad de vida que Dios Nuestro Señor permitió a cabito y la alegría y la zozobra con final feliz que su personalidad trajo a nuestras vidas, el aprendizaje continuo y las satisfacciones que nos ha brindado Bibi con su niñez y juventud sin tacha, su éxito laboral, su personalidad arrolladora y su amor especial a la naturaleza; la hermosa y triunfante trayectoria de Juan David desde que decidió emprender una arriesgada aventura en el exterior, plasmada hace unos días en su homenaje entre los diez mas destacados colombianos en la Florida. Trajo además a nuestra familia a una hija más, que además lleva mi mismo nombre y quien se ha ganado nuestra gratitud y cariño.

Capítulo aparte merecen mis nietos que han sido quienes han dado sentido a nuestra madurez y vejez. Desde volver a tirarme al piso, salir a pedir caramelos en Halloween, disfrazarme y esconderme, aprender de futbol, de básquetbol y montar en bicicleta, hasta disfrutar de las personalidades, el gran talento y el amor de cada uno de ellos, ha sido una de las más bellas etapas de mi vida. Me han hecho sentir que todo ha valido la pena y si me interesa prolongar mis años de vida, es solo para vivir los que tienen ellos por delante.

Hoy, se unieron para mi todos esos recuerdos en esta bella sorpresa que nos dan nuestros hijos, que no solo enriquece el día, aviva la memoria y exalta la gratitud en nuestros corazones. La oportunidad de reunirlos a todos es de las cosas que más amo y el tenerlos a ustedes aquí, compartiendo esta tarde que espero disfruten, es maravillosa.

Gracias Señor, gracias hijos, gracias nietos, gracias amigos y familia, gracias a quienes nos sirven hoy con tanto cariño. Que Dios les bendiga.