Bucaramanga, abril de 2008
Mi querido yerno:
Una decisión, una ilusión y un
sentimiento te unen hoy en matrimonio a una persona muy especial. Especial por
ser quien es para nosotros y por todo aquello en lo que se ha convertido Bibi
como mujer.
Desde que su cabecita estaba a la
altura de nuestras rodillas, supimos que teníamos con esta hija una misión exigente:
orientar y formar a una personita de criterios muy definidos y delicados
sentimientos que luchaba por crear su propio estilo dentro de la dinámica
familiar. Estilo propio que logró, por supuesto. Bibiana fue una niña familiar
pero independiente, responsable y madura, estricta y exigente consigo misma y
con los demás que asumió siempre sus deberes y defendió sus derechos con
actitud resuelta y decidida. Nunca tuvimos que recordarle sus responsabilidades
y aceptó y asumió sus retos con un talante que nos admiraba y que nos daba
mucha tranquilidad por su futuro.
Su padre y yo consideramos que su
elección de pareja ha sido acertada. En ti vemos las calidades que siempre
deseamos para la persona que compartiera su vida: valores cristianos,
responsabilidad y buen criterio, honestidad y carácter, integridad y decoro. A
medida que te fuimos conociendo te fuimos queriendo y admirando y hoy, cuando entras
a nuestra familia con la bendición de Dios, tenemos tu puesto reservado con
satisfacción, cariño y confianza. Tenemos la certeza de que ambos tienen las
condiciones personales para construir una familia estable, feliz y duradera.
Como me dijiste una madrugada con
querendona de suegra, te estás llevando nuestro tesoro. Sabemos que no te la
llevarás muy lejos, porque te hemos abierto un espacio suficiente para que seas
parte de esta familia. Queremos que estés cómodo con nosotros y que seas feliz
con Bibiana. Aportaremos a ello todo lo que sea necesario respetando sus
espacios y permitiendo sus vivencias, dando gracias a Dios que nos regala el
más preciado de los galardones: disfrutar de la realización personal,
profesional y familiar de los hijos que formamos con amor.
Bienvenido pues una vez más a
esta familia. Después de tus padres, aquí estaremos para quererte y apoyarte en
lo que sea necesario. Gracias por aportar a la felicidad de Bibi, más
importante para nosotros que nuestra propia felicidad.
Como le dije a ella: nuestros
brazos estarán abiertos para cuando le hagan falta y en ellos cabrás tú también
cuando lo necesites. Que Dios te bendiga, bendiga tu hogar y permita que seas
muy feliz.
Silvia

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