Como respuesta a un compañero de trabajo que me pregunta cómo se llega al éxito, le comparto lo que considero la ruta del éxito personal:
Tener una meta y la
visión clara de ella.
Escuchar a tus instintos
para elegir el mejor camino hacia esa meta; muchas veces lo que queremos no es
lo que Dios tiene señalado para nosotros. Eso hay que escucharlo y negociarlo
con tus objetivos.
Escuchar lo que la vida
te señala, y en lugar de nadar contra la corriente, unirte a ella para llegar
más pronto y más seguro.
Perseverar; que los
errores, tropiezos o demoras no te aparten del camino elegido.
Aprender algo cada día de
quienes te rodean y desaprender aquellos hábitos que has identificado que no
convienen a tu propósito.
Andar de la mano de Dios;
si trabajas con honestidad, responsabilidad y voluntad, Él te abre los caminos
que te lleven seguro a tu meta.
Y finalmente, ya logrado
el propósito, no te olvides de agradecer a Aquel que lo hizo posible y tampoco
olvides a las personas que te acompañaron en el trayecto. Extiende tu mano
cuando veas la necesidad de otros y comparte tu conocimiento, experiencia o
fortuna con quienes lo necesiten.

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