Esta tarde ya sola en esta casa que se crece y se hace inmensa cuando no están, pensaba que no sé manifestarles toda mi alegría y gratitud por hacer éste, mi sueño de siempre, una realidad. La rutina vuelve pero se siente más llevadera cuando el corazón está repleto de tantas emociones y experiencias. Hoy somos 11, siempre fue pequeña mi familia; pero cualquier día, cuando El Señor lo disponga y sea el momento, la veremos crecer y llenarnos nuevamente de sensaciones nuevas y sorprendentes. Experimentaremos todos otra vez la vivencia sublime de dar la bienvenida a un nuevo ser que nos trae la luz que nunca se apaga y el amor que se reinventa para él.
Gracias por tanto que me aportan para desear vivir. Gracias por disponer de estos espacios para reunirnos. Gracias porque sólo en ustedes siento que la vida no es tan corta; sólo en ustedes veo un futuro para mi, en amor o en recuerdos, pero real y presente como la vida misma.
Los amo. Gracias. Vayan con Dios.

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