El triunfo de Milei en la Argentina me hace reflexionar sobre el patrón que se percibe en la tendencia de un país gobernado por la izquierda y cuando la dictadura, la trampa o el dinero no son suficientes para poner los números a su favor, el pueblo se manifiesta con contundencia por un gobierno de derecha.
Cuba no ha podido derrotar la tiranía, Venezuela va en camino luego de muchos años, en el cono sur lo lograron y el mapa latinoamericano se va cubriendo nuevamente del color republicano, democrático, capitalista y de derecha. Sinónimos que señalan que la izquierda falla contundente y repetidamente en sus promesas de paz, de igualdad, de prosperidad. Que los resultados no la respaldan y no lo han hecho durante años. Que el mayor genocidio del planeta ha sido a consecuencia de la izquierda, del comunismo, del socialismo, del progresismo, hoy también sinónimos porque ninguna de las teorías se materializa. Solamente se toman el poder por lo general por vías democráticas para su propio y ambicioso disfrute y para construir la red comunista continental, dirigida por el foro de Sao Paulo y financiada entre otros, por George Soros.
No alcanzo a entender que, luego de tantos ejemplos y tantos fracasos hay quienes aún le apuestan a lograr un objetivo nacional responsable.
No alcanzo a entender que las personas con un nivel notable de cultura y bienestar social, le apuesten a este adefesio.
No alcanzo a entender que, aún después de años de ejercicio sin resultados positivos para mostrar y más aún con indicadores en rojo, le sigan auspiciando con aplausos verbales su ineficiencia, su cinismo y su descaro.
No alcanzo a entender que haya alguien que califique de aceptable la gestión y se someta dócilmente a un mayor costo de vida, a una inseguridad insostenible, a la falta de avance social o más bien a su retroceso.
No alcanzo a entender que no les avergüence tener un presidente drogadicto, irresponsable, que llega tarde a todas partes, que habla babosadas, que se proclama líder mundial y de las galaxias, que financia bandidos, que propende por la libertad de presos y la impunidad de delincuentes mientras persigue con tributos a emprendedores y empresarios.
No alcanzo a entender que la gente que lo sigue, solo piense en Uribe compulsivamente y desestime el momento que está viviendo Colombia en manos de un insensato.
No alcanzo a entender que no consideren la gravedad del déficit fiscal, del decrecimiento del mayor ingreso del país por la terca disposición y falacia globalista del daño ambiental producido por el consumo de combustibles fósiles.
No alcanzo a entender por qué cada escándalo es flor de un día y solo parecemos esperar al próximo para seguir cultivando la indolencia patriótica y la apatía e insensibilidad ciudadana.
No alcanzo a entender en qué momento empezó a parecer normal un gabinete LGTBI, el nombramiento de una mujer marica como se autodenomina el ministro de igualdad además actor porno, de una cubana trans como viceministra de la mujer; un gabinete personas sin un respaldo académico ni experiencia en la alta misión encomendada y más grave aún, de personas investigadas por la justicia.
No alcanzo a entender el tránsito que hemos hecho desde aquello que está bien y aquello que está mal en términos de ética, moralidad, principios y modos de comportamiento en la sociedad. Ello nos ha llevado al adoctrinamiento escolar y universitario dando origen a lo que Agustín Laje llama "la generación idiota".
No alcanzo a entender cómo pasó desapercibido el aumento en los cultivos de coca a cifras inéditas y la producción de cocaína en un 53%, mientras los fanáticos se congraciaban con el aumento en la incautación.
No alcanzo a entender que las cifras escandalosas de corrupción con nombres propios y casos específicos han pasado desapercibidas mientras los seguidores del ilegítimo presidente siguen repitiendo la letanía doctrinaria de los falsos positivos, el paraco, el genocida y todo lo construido en la narrativa destructora de izquierda.
No alcanzo a entender la aceptación popular de 114 lideres sociales asesinados, 56 masacres y más de 170 soldados y policías secuestrados en 8 meses de un gobierno que antes era oposición y gritaba “Nos están matando” mientras destruían mobiliario urbano.
No alcanzo a entender la falta de reacción al desmonte del ICETEX, Mi casa YA, Coldeportes, la ruina de Ecopetrol, la devolución de Sanitas desfalcada, los robos millonarios de la UNGRD, las EPS, el proyecto de agua de la Guajira, la entrega de territorios enteros a la subversión y del Catatumbo a Maduro y un largo etcétera.
No alcanzo a entender tantas cosas que no tengo ningún argumento, ningún guion y ningún motivo diferente al dinero o la estupidez para explicarme en qué momento permitimos que cambiaran tanto a este hermoso país.

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