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martes, 3 de marzo de 2020

Qué nos espera?

Se han puesto a pensar qué es lo que nos espera en un futuro no muy lejano? En nombre de la paz hemos venido tolerando (algunos aceptando gustosamente) que los firmantes desdibujen sus compromisos casi desde el día mismo del espectáculo en Cartagena como sucedió con la falsa entrega de armas, de menores de edad y de secuestrados. Que se dividan en bloques, uno en armas y otro en el poder gubernamental. Que el gobierno haya descuidado a los guerrilleros de las bases, esos que sí se desmovilizaron y viven juiciosamente buscando el pan de sus familias. Hemos tolerado que las zonas entregadas a 7 mil combatientes desmovilizados, que hoy suman menos de 3 mil, se mantengan inmodificables. Un año después de la firma de los acuerdos, el 55% de los guerrilleros había abandonado las zonas veredales de tránsito hacia la vida civil (Dato oficial de la ONU) a la par que las disidencias crecían en número y acciones terroristas contra la población. Hoy, casi tres años después, cuántos desmovilizados permanecen realmente en el cumplimiento de lo pactado? El 40? 30? 25%?, eso también lo hemos tolerado sin pedir cambios sustanciales a las inversiones que se han realizado menoscabando significativamente las finanzas públicas. Muchos nos tragamos el sapo de la JEP sin aceptarlo, pero con la pasividad que nos caracteriza y que ha dado vía libre a la sucesión de batracios de todas las especies que se vienen y que al parecer, iremos tragando también en nombre de la agónica paz.
Hoy la JEP ha refrendado su vocación de izquierda, su protección al narco terrorismo y su habilidad para entorpecer las investigaciones como nos hacen ver sus absurdas y sesgadas decisiones que tienen un costo altísimo y un valor cercano a cero: hoy declara acto legítimo de guerra el cruel ataque de la FARC con carrobomba contra la Escuela Superior de Guerra, negando además la condición de víctimas a los 11 militares lesionados en ese acto salvaje. Según este espurio tribunal de justicia, la FARC actuó acatando los postulados del DIH. Pero además, en un extremo arranque de bondad, indultó también a la llamada Mata Hari de la FARC, de cumplir una condena de 27 años de prisión por delitos de terrorismo y sus conexos. Mientras tanto, Iván Márquez, Santrich y el otro criminal cuyo nombre se me escapa, con el guiño de la JEP, se reactivan (si alguna vez no lo estuvieron) en sus actividades criminales con las llamadas disidencias, oportunamente evadidas de la justicia.
En serio que los terroristas sabían muy bien lo que hacían en la mesa de negociaciones de La Habana, como sabían también que se iban a encontrar con un país letárgico y muchos sectores seducidos por el discurso de odio y segregación de Petro y demás explotadores de la necesidad, que hicieron una tarea paralela paciente y eficaz. Si, amigos, es que hay que unir los hilos que nos vienen tejiendo desde varias manos manejadas diestramente por el Foro aquel, fundado por Fidel y Lulla, para teñir de rojo y negro el mapa latinoamericano. Y ya se pueden ver los éxitos que han tenido a costa del sufrimiento de los ciudadanos. Se pueden ver, medir, estudiar, vivir; son reales, están a la vista de todos los colombianos que no se ciegan ante promesas e ilusiones que nos hacen arropadas en falsas envolturas de final feliz. No se ciegan, aún reconociendo que el grado de descomposición del país está llegando al fondo. Un fondo donde se encuentran esperando quienes aprovechan el descontento para proponer el cambio que anhelan, el cambio que nunca debemos aceptar.
Y leí en algún editorial hoy que están ya sopesando la posibilidad del voto electrónico.... esa ya será la tumba de la soberanía del voto ciudadano.
Qué más necesitamos para despertar? para defender nuestra democracia? Sobre ella se puede construir, modificar, hacer mejoras pero sin ella, que nos lleve Joselito Carnaval porque parece que estamos en modo fiesta permanente. El futuro del país es para después.

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