En un 7 de abril de
algunos años atrás, llegó una personita a mi vida con la misión de enseñarme a
ser mamá y a conocer el amor más desinteresado, puro y sincero que se puede
experimentar. Una personita que pronto se convirtió en lo más importante para nosotros,
padres primerizos, que a fuerza de amor y de instinto, apoyamos la revelación
de un ser excepcional; un ser con inmenso corazón y razones de sobra para
triunfar, para ser amado, para ser admirado, para ser exitoso, para superar
todo aquello que algún día soñé para él y hoy disfruto con orgullo e inmensa
gratitud.
Como si todo ello no fuera suficiente, trajo a nuestra vida su ángel
propio, su complemento, su compañera; una hija para nosotros, que amplió
nuestra familia y nuestro corazón para seguir colmándolos de ilusiones y motivos
de agradecimiento y felicidad.
El broche de oro han sido sus hijos; dos muchachos llenos de cualidades, que han
escrito para nosotros un cuento inédito y hermoso; el cuento de una familia que
seguirá añadiendo páginas de amor a una historia que celebramos hoy y comenzó
en un 7 de abril de algunos años atrás.
Feliz cumpleaños hijo; serán muchos más
y llenos de bendiciones.

No hay comentarios:
Publicar un comentario